25 de Agosto

Hoy me encontré a la Rosa. Estaba en el mismo sitio. En aquel sitio donde ella siempre está. Tan hermosa. Y hoy hablé con ella. Me preguntó cómo estaba y a dónde iba. Yo la miré a los ojos primero, pero era tan intenso su poder que tuve que mirar al suelo y por supuesto, le contesté. No podría negarle una respuesta a tan bella flor. Quitando lo infeliz que soy, -le dije - la tristeza que me está ahogando, lo perdido que me hallo en mitad de esta isla sin saber dónde ir. Quitando que mis sueños siguen estrellándose contra la pared cuando el Destino los lanza uno detrás de otro. Que mis ilusiones acaban en la basura.... Entonces, ella me miró a los ojos, y me preguntó interrumpiéndome... Ícaro, ¿qué necesitas para ser feliz?. Yo, me alejé de ella, y recorde la letra de una canción. ¿Sabes? Hay una canción que dice que la cosa más maravillosa que jamás aprenderás es amar y que el amor sea correspondido. Entonces me giré, la miré, y le dije. Tan sólo quiero amar... y ser amado.
¡Maldita sea! Simplemente veo que los años siguen pasando, que los siglos siguen consumiéndose, y yo sigo cada vez más sólo, y cada vez más anciano, y que todos mis sueños, todas mis ilusiones se están esfumando...

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