Cuando anochecía, cuando amanecía...

El amanecer cayó cálido hoy sobre mis hombros después de una noche demasiado aciaga y despechada. Una noche en la que una estrella se dignaba a indignarse, quizás para mantener su pose artificial intacta delante de mi y durante demasiado tiempo. Pero no importa ya, porque cuando todo parecía dicho y hecho, a modo de rayo de esperanza, la estrella volvió a ponerse en contacto conmigo para decirme que yo era el más especial entre los especiales. Y eso me animó hasta el último momento. Y hoy, con el primer rayo de Sol sobre mi cuerpo, se volvió a poner en contacto conmigo para repertírmelo. Quizás no tenga que perder todas las esperanzas, aunque ella se empeñe en lo contrario para protegerse de sus propios sentimientos.

sarah dijo
hermoso tu escrito...
las estrellas solemos protegernos porque tenemos miedo, de nosotros y del mundo...hasta que un día un rayo de sol nos abre los ojos, sentimos su luz y su calor y nos acurrucamos en su pecho, y dejamos que sea él quien nos proteja y nos cuide y nos ame...
un beso
18 Octubre 2006 | 10:44 AM