
Me miró a los ojos y me dijo "Siéntate conmigo. Hazme volar y suspirar. Ícaro, - me susurró - nadie puede encontrarnos aquí". Pero claro que podían. En mitad de un bosque, lleno de perversas criaturas. De elfos malignos dispuestos a arrebatarnos todos los buenos gestos que pudiéramos tener. Criaturas desobedientes y enviadas por dioses envidiosos. Nada que decir, nada que entender. Era como recordar algo sobre amores pasados y nunca devueltos, de no haber sido olvidado por Eros o el Destino. Todo esto divagaba cuando miró a la Luna y me dijo... ya sé dónde jamás nadie podrá molestarnos. Y subimos a ella. Sé que todo fue un reflejo en el rio... pero quién sabe, quizás pueda ser algo más en un futuro.

Te dejo saludos aquí y en la luna, y si te sobran unos segundos... solo dime el nombre de la melodía y el artista que toca la música de tu blog, me cautivado, me hace sentir una mezla extrañisima de tristeza, cadencia de baile, velorío, despedida y gozo al mismo tiempo .... cual es?
Hola musicaligera, la melodía que escuchas es la de la maravillosa película "Deseando Amar" de Wong Kar-Wai...o eso creo, si me equivoco que me corrija Ícaro, la ví hace tiempo, pero es tan buena que se me quedó grabada a fuego en alma..y yo recuerdo esta música, aunque no lo he verificado...tengo el cd de "2046"...pero ahí no está...
Un beso
Un beso Ícaro, muy hermoso tu texto, ahí es donde quisiera irme yo, a la luna, para que nada ni nadie me molestara...y encontrar a alguién que se sentara conmigo y me pidiera que le hiciese volar y suspirar y subiera conmigo a ella...realmente mágicas tus palabras.
Brindo por ese deseo tuyo, y por tu futuro!!!
Que hermoso texto, y en verdad la luna a pesar de que el hombre llegó ahi nunca ha perdido la magia y el encanto y siempre será el marco ideal para todos los románticos del mundo.
Bella melodía acompaña tu blog.
Un saludo.