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La Coctelera

La Caída de Ícaro

El Diario de la peor creación de Dédalo.

24 Enero 2007

La Belleza consumida...

No fue un paseo más. Era algo especial. Sucedieron demasiadas cosas. Un encuentro con el Sabio que me enseñó lo poco que sé y al que en otro momento dedicaré más palabras. Otra pausa súbita en mi vida realizada por la segunda generación de un algo que me toca demasiado profundo en mi alma. Un encuentro tardío con una flor hermosa que hablaba de temas que me interesaban solo en parte... y al final, la Estrella. La Estrella alada que encontré triste y hermosa. Era como un rayo de Sol. Una aparente sonrisa calmada que escondía un algo que no quería mostrarme. Una ausencia de mi vida y de mi alma elegida por ella, pero carentes de sentido y que sólo un corazón triste y emocionado sabe entender. Le volví a decir que mi mano sigue tendida. Que quiero que dé el salto. Ella sonrió como sólo las bellas saben hacerlo y lo acompañó con una mirada dulce. Y mi Estrella dejó de sentirse triste durante un momento. Un instante corto y profundo. Y para mi eso era suficiente por hoy. Pero ¿y mañana? ¿Podré decir lo mismo? ¿Podré soportar su tristeza?

servido por lacaidadeicaro 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

sarah

sarah dijo

Que bonito lo que has escrito Ícaro, me gusta mucho, y también la foto. Te deseo de corazón que dé el salto y coja tu mano. Un beso.

24 Enero 2007 | 10:27 AM

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Sobre mí

Soy el hijo de uno de los más grandes artistas e inventores del la historia de la humanidad. Él que hizo laberintos indescifrables, él que hizo alas que podían llevar a los hombres cerca de las estrellas, él que inventó la sierra basándose en la espina de un pescado y él, el que no ha sido capaz de labrar la personalidad fuerte y autónoma en su propio hijo. Ese hijo soy yo.

Ícaro con su desolación...

El Diario

Tal vez desees empezar el Diario por el primer día. Quizás así todo tenga más sentido. Pulsa aquí

...Cómo acabé aquí...

Mi padre me lo advertió, si, No vueles muy alto, hijo, me dijo. Si lo haces, el Sol derretirá tus alas, que he arreglado con cera. Y no vueles muy bajo, o el agua del mar hará tan pesada tus plumas, que no podrás remontar el vuelo. Y yo quería ser libre, quería llegar lo más alto posible. Pero el Sol se encargó de hundirme una y otra vez, hasta que definitivamente me lanzó contra el suelo, dejándome en esta isla.

Estado: Emitiendo

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