Ya están mis alas listas. Ya lo tengo todo preparado. Ya se acabaron las dudas y las lágrimas. La sangre y el sudor. Recogeré mis alas, las empaquetaré. Me encamino a mi Destino. A ese Destino decidido hace meses. A probar unas alas que no sé si funcionan. Una salida que no sé si es la correcta. Pero... ya no me queda otra. Elegí esa parte de la isla y elegí esa forma de salir. No voy a arrepentirme. No dudaré. Porque estoy cansado de hacerlo. Miraré el horizonte y saltaré... ¡saltaré! Y ni el más fuerte de los pensamientos que quieran hacerme cambiar de opinión conseguirá nada. ¡Saltaré!