La caída fue limpia. Con amagos de vuelo. Algunos planeos. Peros las alas no han resistido... y he caído. No me lamento demasiado. Estoy contento con mi obra, con mi manera de hacer esas alas. Pero debí haberlas cosido más fuerte. Y esa responsabilidad no puedo dársela ni al viento ni al Sol. Pero ahora ya no importa. Todo ha pasado y están en mi mente como un cuento. Un cuento que alguien me contó y que no ha sucedido. La próxima vez haré las alas tan fuertes que el mismo Neptuno temblará cuando las vea y aunque lo intente, no pueda hundirme.